El guardián del vino.

Nunca nos paramos a pensar en las cosas pequeñas e insignificantes que hacen más agradable nuestra vida. Compramos una botella de buen vino, la disfrutamos bebiendo con los amigos, nos deleitamos con las catas, los sabores y olores , les damos su importancia al tipo de suelo, a la variedad de uva, al grado de humedad y la temperatura pero nunca he oído a nadie que reivindique la importancia de un simple tapón de corcho: el verdadero “guardián del vino” .El corcho lo aisla y protege,permite que sigua vivo y respirando en la botella, que continue envejeciendo y madurando adecuadamente hasta convertirse en lo que debe ser.

Todo esto y  la larga historia (en sentido mas estricto de la palabra) que hay entre la saca de una pana de corcho de un alcornoque hasta su conversión en el tapón de un buen vino, lo aprendimos tras la visita al parque Natural de los Alcornocales el pasado día 23 de julio.

Habíamos recibido la invitación para participar en una visita guiada al descorche de los alcornoques organizada por el Grupo de Desarrollo Rural del Parque de los Alcornocales. Miguel Ángel Cuevas Noas, Técnico de Proyectos de esta asociación había quedado con nosotras en la conocida Venta de Puerto Galis en la que nos obsequiaron con un típico desayuno serrano.

Durante el desayuno Miguel Ángel nos explicó que la actividad estaba encuadrada en el proyecto “Gracias a ti” que trata de concienciar a los medios de comunicación y representantes del mundo de la gastronomía y enología de la importancia que tiene la explotación corchera por su potencial biológico, económico, cultural e histórico.

 

 

 

 

 

 

 

Esta campaña esta promovida por ‘Miquel Alimentación Grup’, uno de los más importantes grupos empresariales españoles del sector mayorista de distribución alimentaria, en colaboración con RETECORK (Red Europea de Territorios Corcheros) y el Instituto de Ciencia y Tecnología Ambientales de la Universidad Autónoma de Barcelona.

Tras el desayuno, con un principio de levante que en la sierra se traducía en un airecito fresco y agradable, dimos un pequeño paseo acompañados por el Presidente del GDR, D. Luis Romero, a través de  la Finca ‘El Corchaillo’ propiedad de Santiago Domecq, una amplia explotación de 1.200 hectáreas dedicada al alcornoque y la caza, situada en el término municipal de Jerez de la Frontera.

 

 

 

 

 

 

 

 

D. J José Ibáñez de Educamrural hizo amablemente de guía demostrando su gran amor por la naturaleza y amplio conocimiento de la zona.

El alcornoque necesita para su desarrollo un suelo siliceo y acido, de areniscas, por ello no existen alcornocales mas allá de Ubrique y Grazalema, términos en los que el suelo predominante es el calizo. Algo parecido ocurre en Andalucía: la abundancia de suelos calizos, terciarios, impide el crecimiento de este árbol existiendo solo 70.000Ha de alcornocales de las 170.000 de bosques existentes en la región.

El Parque natural de los alcornocales se desarrolla entre Ubrique y Tarifa, parte N de Sevilla y Sierra de Huelva. En el resto de Andalucía solo existen islotes exóticos en S Morena. Fue declarado espacio protegido y parque natural el año 1989, y es en la actualidad  el mejor conservado de España y una de las diez maravilla naturales de Europa (la única localizada en Andalucía).

 

 

 

 

 

 

 

A menos de un Km. nos encontramos con la colleras de descorche. Allí pudimos conocer de primera mano el proceso de la saca del corcho llevada a cabo por las cuadrillas de trabajadores, desde el primer instante en el que los hachas separan la corteza del tronco hasta que las panas de corcho son cargadas por los mulos, cuidados y guiados por los últimos arrieros de la provincia que continúan con este oficio ancestral.

En la finca trabajaban 10 hachas organizadas en colleras (parejas), 2 recogedores que amontonan las panas y 5 arrieros. La jornada de un corchero es de 7 a 15h, evitando las de mayor insolación. Es un oficio que no se aprende en escuelas ni cursos laborales sino que se trasmite de padres a hijos. Los años pasados en contacto con el alcornoque los hacen sabios, conocen y cuidan el monte y saben el momento adecuado para la pela (cada 9 años) de cada árbol ya que si – como nos dice uno de ellos- el árbol “hecha el candao” no se puede tocar.

Los corcheros trabajan con dos herramientas básicas: hacha con  bisel en el mango para hacer palanca y pértiga. La recolección se mide por quintales, un quintal equivale a 46.5 Kg. La cosecha de la zona ha sido este año de 40.000Kl exportándose la mayor parte a Portugal país en el que aun existen industrias taponeras a la que se destina el 90% de la producción.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cuando acaban los corcheros empieza la labor de los arrieros. Luiso, 38 años, Tizón de apellido, conserva el mote de su padre del que ha heredado también su oficio. Las bestias y los vehículos de transporte son propiedad de Ismael Vera, pero Luiso las cuida y alimenta.

Llega al campo a las 4.30 de la madrugada para aparejar las mulas y a veces su trabajo no termina hasta las 21 o 23 horas.  Gana por Kl. cargados, pudiendo soportar cada mula una carga de 200-250 Kl .El trabajo en la finca es fácil, se complica cuando los alcornoques están en los montes tardando cada mula de 1 h a 1.30h en bajar cada carga.

 

 

 

 

 

 

 

Nos explica que las mejores razas son la letona leonesa y sobre todo el bretón francés que pesa entre 400 y  500Kg y arrastran hasta 1.200 Kg. De esta raza es su mula Titanic. Sobre ella nos explica las diversas partes de los 40 o 50 Kg. de arreo  que lleva cada animal para protegerse de rozaduras y heridas con sonoras palabras que suenan a culturas ancestrales: albardón, suaero, atajarre, mendicaera, ropón, jarma, látigo, sobrecubierta, andoque, tarabita, cincha, garabato…….

 

 

 

 

 

 

 

A Luiso le preocupa la alimentación de sus bestias. “De alto rendimiento – nos dice- debe ser de alto rendimiento con muchas proteínas y vitaminas: habas, cebada y avena, por el esfuerzo que deben realizar.

Luiso tiene la piel curtida del trabajador del campo, pero sus ojos son jóvenes con una pizca de picardía .Su hijo trabaja con el de recogeor y lo llama para que nos de un  correo al que podamos mandarles las foto.

Posteriormente nos llevan al “patio”, lugar en el que se descarga y se pesa el corcho. El pesaje del corcho se realiza en las tradicionales romanas, que pueden llegar a pesar de una vez  hasta 1000Kl.

Al  llegar al patio, las panas de corcho son clasificadas por edad y calidad. El bornizo, corcho de mala calidad, solo sirve para aglomerado, las restantes- según su grosor- servirán para hacer diferentes tipos de tapones: de una, dos o tres redondelas. La de mayor calidad y grosor se utiliza para hacer tapones de una redondela- una pieza- para vinos de  calidad.

 

 

 

 

 

 

 

La mayor parte de la producción se utiliza para hacer tapones, pero también se pueden realizar en corcho: material de escritorio, marcos de foto, trajes o zapatos. En la actualidad la NASA está realizando un estudio que permita utilizar el corcho en algunas piezas de naves espaciales ya que las cualidades de este material – ignifugo, aislante del ruido, aislante térmico y poco peso lo hacen muy apropiado para este fin.

 

 

 

One Response to El guardián del vino.

  1. samuel villada dice:

    felicidades
    toda la publicacion esta muy interezante y mas para nosotros los nuevos en en conocimiento de vinos y todos sus procesos
    estare pendiente de sus articulos

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

Gruopo Gastronómico El Almirez