Discover Sherry: Cata de vinos de Jerez y suertes del toreo

El pasado 19 de mayo nos apuntamos a una nueva actividad de Discover Sherry que lleva el equipo de  Viky Miller: Cata de vinos de Jerez y suertes del toreo en la Plaza de Toros del Puerto de Santa María. Una idea excelente  ya que se trataba de ir uniendo  seis vinos de las Bodegas portuenses Lustau, Caballero y Grant con los  momentos culminante de una  corrida de toros en una exposición interesantísima que  llevó a cabo de José Luis Rodríguez Peral un gran entendido en todo lo que rodea al mudo del toro y el toreo

Comenzamos con una copa de bienvenida de  Oloroso La Garrotxa de Bodegas Grant para pasar posteriormente a una visita guiada y comentada por el director de la plaza de toros Raúl Capdevila

La tradición torera de esta ciudad y la belleza estética de su plaza la convierten en una de las mas interesantes de España con  características que la hacen única y  admirada por toreros de la talla de Joselito El Gallo que llego a decir de ella: “Quien no ha visto toros en El Puerto, no sabe lo que es un día de toros”.

El Puerto de Santa María es una ciudad con  una tradición taurina de siglos. Se tienen referencias escritas  de la celebración de estos espectáculos desde principios del siglo XVII, aunque debieron existir con anterioridad. Hasta el siglo XIX  los  espectáculos taurinos se celebraban en las plazas públicas, como la del Polvorista, que se cerraban con tablas y andamios de madera por lo que resultaban incomodas y muy inseguras.

Las gestiones para la construcción esta nueva plaza comenzaron en 1878. Para este fin,  se constituyó oficialmente una compañía anónima que estaba formada por empresarios y personas influyentes de la localidad presidida por Tomas Osborne Böhl de Faber, propietario y director de Bodegas Osborne y con la participación del Ayuntamiento mediante la compra de acciones.

Se eligió para su emplazamiento la zona conocida como el Egido de San Francisco y fue seleccionado el proyecto presentado por los ingenieros madrileños Mariano Carderera y Manuel Pardo y encargada la dirección de obras al arquitecto Manuel Portillo de Ávila y Herrera. Como novedad en su construcción se empleó el hierro fundido para reforzar los tendidos, material que se incorporaba por estas fechas a los edificios públicos.

En primavera de 1880 la obra estaba terminada y se celebraron las primeras corridas

El edificio, de considerables dimensiones, tiene carácter monumental un gran polígono de 60 lados abiertos al exterior por cuatro puertas, una de ella la Puerta Grande coincide con el palco principal con dos cuerpos uno de  autoridades y otro regio por lo que la  Plaza de Toros del Puerto de Santa María es una plaza real ya que tiene un espacio destinado exclusivamente a los familiares de la casa real.

En el interior destaca su gran ruedo de 60 metros de diámetro y  tres pisos, uno de gradas o tendidos -16 filas- y dos de balcones con un aforo de 11.000 personas. Cuatro puertas lo comunican  con el exterior: Puerta Grande por donde salen a hombros los diestros que han realizado una faena excelente; la Puerta de Toriles por la que sale el toro a la plaza; la Puerta de Arrastre por la que las mulillas arrastran al toro muerto hasta el Desolladero y la Puerta de Cuadrillas por la que salen los toreros  para el paseíllo y los picadores para iniciar su tercio.

 

Posteriormente pasamos a ver algunas de las  dependencias de la plaza

El Patio de Arrastre recibe  las mulillas que arrastran el toro muerto y se  comunica con el ruedo  por la Puerta de Arrastre por donde sale el toro sacrificado. Cada toro cuesta al empresario unos 6.000-8.000 euros y es vendido a los carniceros por un 10% de su valor.

En el Patio de Cuadrillas  se preparan los toreros para iniciar el paseíllo siguiendo  el orden ya establecido por la tradición siendo el primer torero en salir el que tiene mas años de alternativa.

Los toreros llegan a la plaza por el Patio de Toreros donde se reúne con su cuadrilla, desde allí se accede a La Capilla  presidida por una antigua imagen de la Virgen del Carmen  y paredes  tapizadas con estampas de santos y vírgenes a los que cada torero tiene una especial devoción y al que se encomienda antes de empezar la corrida.

 

El otro protagonista de la fiesta es el toro y a el se dedican varias instalaciones de la plaza. Los toros que van a ser lidiados, siempre con 5-6 años- llegan 24 horas antes   a través  de la Puerta del Desembarco  que da acceso a un laberinto de callejones  y puertas de madera manejadas desde galerías situadas en alto a para la seguridad de los operarios: son los Corrales destinados a la estancia de las reses antes de su lidia.

 

 

 

 

Para cada corrida llegan 8 toros, seis titulares y dos suplentes que van pasando de uno en uno para su reconocimiento medico y pesado. Posteriormente se encierran en  los corrales donde pasan la noche vigilados por el maestro chiquero que les da agua, comida y evita los enfrentamientos

A las 12 de la mañana  del día de la corrida se realiza el sorteo de las reses por el sistema que marca la tradición: extracción de papeletas contenidas entre dos sombreros cordobeses enfrentados.

Entre la 13.30 y 14 horas el toro pasa al Chiquero donde  se le pone la divisa y se riega abundantemente para evitar sofocos por el calor.

Terminamos en el Patio de Caballos: un conjunto de bóvedas de gran altura que puede albergar hasta 40 caballos de picar , ejemplares grandes de gran peso para resistir las embestidas de los toros . Durante mucho tiempo las corridas de toros fueron un espectáculo sangriento hasta el punto de que la proporción de caballos muertos en las plazas cada temporada era tres veces superior a la de los toros y la bravura de los toros se media por el número de caballos muertos en la suerte de varas

Oficialmente la nueva legislación sobre la protección del caballo se implantó en el año 1928, en plena dictadura del general Primo de Rivera. Actualmente los petos de protección  no superan los 49 kilos de peso-

 

Una vez terminada la visita, allí sobre el ruedo juraron los nuevos Sherry Explorer.

Seguimos con una charla del escritor  José Luis Rodríguez Peral en la sala que será el futuro museo de la Plaza, charla   que fuimos compaginando con la cata de vinos de las bodegas de Lustau y Caballero: Manzanilla Papirusa, Fino Pavón, Amontillado Escuadrilla, Palo Cortado  Península, Oloroso Don Nuño y Ponche Caballero.

 

Los vinos de calidad  y las corridas memorables tienen en común una excelente materia prima: la vid y el toro de lidia. Como los vinos dependen de suelo .clima y variedad de la vid, el toreo tiene su base en el toro de lidia, su selección y su crianza.

Y así a medida que la corrida gana en intensidad hasta llegar al  sacrificio final, José Luis Rodríguez Peral relacionó cada vino con un momento culminante de la misma ilustrándolo con imágenes y videos de toreros famosos construyendo lo que sería su “soñada corrida perfecta “

Otra  interesante actividad  de Viky para adentrarnos en el polifacético mundo del Jerez y sus conexiones con el arte, la música, el toreo….

 

 

 

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